sábado, 5 de septiembre de 2009

Recuerda.......hoy 2009

Ellos dicen


Por Fernando Butazzoni – Periodista


Los que te mataban dicen que eras feliz.

Dicen ellos que tus niños hambrientos fueron apenas una fatalidad. Y dicen que aquellos niños que allá por el año 2002 comían pasto, en realidad jugaban a vivir en una estancia. A ser vacas jugaban, digo yo.

A ser sobrevivientes de un naufragio de otros. A hundirse junto con un barco al que nunca se habían subido. Y dicen, los que te mataban, que esos niños ahora quieren volver a comer pasto.

Pero resulta que el gobierno, en lugar de darles una buena ración de pasto les entrega computadoras, unas pequeñas computadoras de plástico que solo sirven para que los niños se confundan y para que sus padres y sus madres se confundan junto con ellos. Ahora, con el Plan Ceibal, las familias están confundidas y ya no se puede jugar a ser vaca en una estancia y tampoco se puede comer
pasto.

Los que te postraron dicen que te gustaba.

Dicen ellos que el humo de tus chimeneas envenenaba el aire y molestaba a los vecinos y era una agresión para el medio ambiente. Y peor, dicen que eras un poco holgazán. Ellos se preguntan para qué iban a ponerte a fabricar camisas, gomas, vidrio, muebles, zapatos. Para qué hacerte trabajar, razonan, si además no querías. Dicen que esos productos los fabricaban otros, y que los hacían mejores y más baratos. Y ellos los importaban, y luego los vendían en lugares resplandecientes y seguros, de lo más bonitos. Sin humo, sin chimeneas y con grandes ganancias.

Los que te torturaron dicen que no sufrías.

Dicen ellos que apenas si utilizaron el rigor para interrogarte, para ver qué sabías, a quiénes conocías o habías conocido, por dónde habías estado, y cuándo y cómo. Ellos nos explican que nunca se sienten seguros, porque el Mal se agazapa en las esquinas, sobre todo en las esquinas de los barrios más pobres, como el Borro o Cerro Norte.

Antes, en otro tiempo, el Mal se escondía en las fábricas y en la Universidad, pero según nos explican ellos el mundo ha cambiado, y ahora con la globalización no hay casi fábricas para que el Mal se meta en ellas, así que solo queda la Universidad pública, porque resulta que el Mal no se atreve a entrar en las universidades privadas.


Los que te humillaron dicen que no era para tanto.

Dicen ellos que las empleadas domésticas, a las que antes se les llamaba siervas o sirvientas, están de lo más enojadas con el gobierno, porque ahora su pobre patroncita tiene que pagarles la Caja de Jubilaciones, y además tienen atención médica, lo cual es completamente innecesario. Ellos dicen que la salud de las empleadas domésticas es de hierro, a prueba de todo. Ellos y ellas dicen que sus fieles empleadas domésticas son capaces de trabajar todo el día de lo más contentas, orgullosas de tener un patrón que es todo un señor y una patroncita tan buena.


Los que te desaparecieron dicen que es mejor olvidar.

Dicen ellos que fue un tiempo doloroso en el que ocurrieron cosas desagradables. Y además aseguran que ya nadie se acuerda de tus huesos perdidos, de los agujeros en los que te enterraron. Y explican que hubo una guerra, que murieron muchos inocentes, que tu desaparición fue lamentable pero que ya está. A otra cosa mariposa, dicen. Y dicen también, en susurros, que algo habrás hecho después de todo. Ellos dicen que no eras inocente, que algo sabías. Muy doctorales explican que el mundo estaba dividido, recuerdan la Guerra Fría, hablan de los espantos soviéticos, de Cuba, de la tiranía de Fidel Castro. Yo te advierto que te cuides de esa gente, no sea cosa que te encuentren, te agarren de nuevo y te vuelvan a desaparecer.


Los que te amargaban la vida dicen que, en el fondo, estabas lleno de alegrías.

Ellos dicen que tenías muchos partidos de fútbol para divertirte, grandes goleadores que jugaban en Italia, la Noche de las Luces con Mickey, las domas en Turismo, la Vuelta Ciclista y, en agosto, la Rural del Prado. Y que en aquellos tiempos semejantes espectáculos podías mirarlos por la televisión en caso de no tener dinero para el boleto o para las entradas. Dicen que después de todo no era tan malo que los unos estuvieran allá y los otros estuvieran acá. Juntos pero no revueltos, dicen. Aseguran que eso es lo mejor para conservar los valores y evitarte pasar un mal rato.


Los que te avergonzaron y estafaron y robaron y mataron, ellos, dicen que lo hicieron por tu bien.

Dicen que aquel llanto presidencial fue el fruto de un mal momento, y que los encarcelamientos de cinco ex ministros ocurrieron porque te faltaron los controles adecuados, así que después de todo fue culpa tuya y no de ellos. Y que el chileno que apareció con un tiro en la nuca era un mal bicho, de lo peor, y que por eso hubo que matarlo y esconder su cadáver en la arena de la playa. Y dicen, también, que los asesinos de ese hombre eran unos verdaderos patriotas que merecen el honor, la gloria y, por supuesto, la jubilación anticipada.


Los que te comieron y te bebieron durante dos siglos dicen que estabas muy sabroso y que eras feliz con los banquetes.

Explican que ellos siempre fueron educados y formales, que nunca se sentaron a la mesa donde te trinchaban en mangas de camisa, sino con elegantes trajes, que siempre te comieron con los cubiertos adecuados, con la platería fina de las grandes ocasiones. Dicen que te devoraron sí, pero con buenos modales de urbanidad, con regias damas sentadas a la mesa, con preciosos nenes a ambos lados.

Preguntan si esa consideración no tiene ningún valor, si no te parece que es la mejor manera de comerte y de beberte. Y ellos dicen, y te lo advierten, que ahora pueden venir otros para comerte y beberte en multitud, todos y todas, algunos vestidos en harapos, muchos malolientes, hombres y mujeres, niños y viejos, todos sentados a la misma mesa, todos comiéndote y bebiéndote hasta saciarse. Todos y todas riéndose, sin prestar atención a los grandes asuntos, sin cuidar los modales.


Ellos te piden que lo pienses.

Ellos te preguntan si prefieres ese banquete tan poco elegante del populacho, en lugar de las magníficas fiestas que ellos ofrecieron en tu honor cada vez que te comieron. Yo creo que debes responderles. Es mejor que se los digas una vez más, para que entiendan y se dejen de joder.


ELLOS DICEN, SI !!

Y AHORA NOS TOCA DECIR A NOSOTROS, ES DECIR TODOS. EL 25 DE OCTUBRE TENEMOS QUE DECIRLES ALGO, TENEMOS QUE RESPONDERLES EN LAS URNAS. NO NOS HEMOS OLVIDADO DE NADA Y DEBEMOS RESPONDERLES DE MODO QUE ELLOS TAMPOCO SE OLVIDEN.


Lo que tenga que ser, que sea,

y lo que no,por algo serà.-


(Jorge Drexler)